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De un viejo prostíbulo devenido café de nostálgicos a prestigiosos restós con sabores octogenarios, doce alternativas para disfrutar de comida casera, mirar fútbol de reojo o entregarse a un Carlitos clásico.
Por Marianela Bocanegra | Para LA NACION
El relato de Manuel Belgrano pergeñando la Bandera no es ni por asomo la anécdota más jugosa que entraña Rosario. A la historia no oficial la cuentan los diez restaurantes, bares y bodegones reseñados a continuación.







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